miércoles, 26 de octubre de 2016

EL DIEZMO EN LA BIBLIA

Mucho se dice y se enseña sobre el tema del diezmo y en ese sentido existen defensores y opositores. Los opositores expresan con una especie de rabia que aquellos que lo instituyen como parte de la vida cristiana normal, son aprovechadores y ladrones. Por otro lado, están los que entienden que el diezmo sí hace parte de la vida de un cristiano y expresan que es la forma de honrar a Dios y que todo cristiano debe diezmar para poder recibir bendiciones de Dios. 

Estos dos tipos de enseñanzas extremas son muy peligrosas ya que afirman categóricamente que así es como debe ser entendido el diezmo; pero pasan por alto que la Palabra de Dios está por encima de cualquier precepto o creencia humana. No hay duda entonces que la enseñanza bíblica no respalda estas dos “posiciones” que son las más comunes en el mundo cristiano evangélico. 

De modo que para empezar a entender todo lo relacionado con el diezmo necesitamos despojarnos de todo prejuicio humano y ver en la misma Biblia cuándo y de qué forma es utilizada dicha palabra.

Ahora permítame hacer un pequeño paréntesis para comentar algo que creo es de suma importancia para tratar y entender este tema: La nación de Israel y la iglesia de Jesucristo.

En primer lugar debemos entender que son dos entidades diferentes; que tienen un diseño, un comienzo, un trato, y un destino distinto. Y segundo que aunque son dos entidades formadas por Dios y que habitan simultáneamente en la tierra nunca actuaran unidas porque Dios las trata y las conduce independientemente.

Cuando hablamos de Hebreo, Israel y judío, estamos hablando de lo mismo. Son nombres intercambiables que significan lo mismo. Dios llamó a Abraham y le dio promesas, luego estas promesas fueron confirmadas a su hijo Isaac y posteriormente re confirmadas a su nieto Jacob. Dios le cambió el nombre a Jacob por Israel y solo a partir de este hecho surge las tribus de Israel o nación de Israel.  Pero Jacob tuvo un hijo que se llamó Judá de donde vendría el Señor Jesús nuestro Salvador. Solo A partir del surgimiento de Judá, los descendientes de Jacob reciben el nombre de judíos. El apóstol Pablo, no descendía de la tribu de Judá; sin embargo él mismo dijo que era del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, Hebreo de Hebreos, en cuanto a la ley, fariseo.
El judío es único en el mundo tanto en su origen como en pureza racial.  No sabemos ¿cual fue el primer ingles, el primer francés, cual fue el primer alemán, el primer japonés, tampoco sabemos cual fue el primer chino?  Sin embargo si sabemos que Israel surge de un hebreo que se llamó Abraham.
La nación judía es la única nación visible que tiene una relación particular y personal con Dios. Y también es única porque ha podido sobrevivir a pesar de pasar por persecuciones, desolaciones, esclavitudes, odios, expatriaciones y exterminios. 

Es la única nación que Dios dijo que sería bendición para todas las naciones de la tierra, porque de ella saldría el Mesías-el Salvador del mundo- el Señor Jesús, y el que bendiga esta nación recibirán bendición y los que la maldigan recibirán maldición.

La nación Judía también es única en cuanto a que solo ella tiene pactos con Dios, asegurando que permanecerán en el tiempo y que serán una nación: Los egipcios no los pudieron acabar, el mar rojo no los pudo ahogar, los leones no los pudieron devorar, el fuego no los pudo calcinar, los profetas no los pudieron maldecir, las naciones no los pudieron absorber y las guerras no los podrán destruir; los hechos y los acontecimientos en su contra nunca afectaran su seguridad eterna. Ellos recibirán la tierra prometida y para cumplir esto el Señor Jesús vendrá por Segunda vez.   Dios ha tratado y seguirá tratando con ésta nación de una forma muy particular.

Cualquier estudioso de la palabra de Dios podrá ver que Israel y la iglesia son distintos, uno con promesas terrenales y el otro con promesas celestiales.

El origen de la Iglesia es también único. Surge también del corazón de Dios.  La primera venida del Señor Jesús como Salvador tiene como fin la constitución de su iglesia, la cual tiene como función en la tierra mostrar y difundir el testimonio de Jesús.  La iglesia esta conformada por personas llamadas por el Señor Jesús para tener un nuevo nacimiento de la Palabra y del Espíritu, sin importar que sean Judíos o gentiles. Solo estas personas que tengan éste nuevo nacimiento son los constituyentes de la iglesia, contrario al pueblo de Israel que solo lo conforman los que biológicamente nacen del linaje de Abraham, sin importar que sean creyentes o incrédulos.

El trato de Dios con la iglesia es a través de la gracia, es decir del obrar de Dios Espíritu dentro del creyente, lo cual le infunde fe esperanza y amor. 

Como las promesas de la iglesia son celestiales, el vivir y el andar del creyente están dirigidos hacia las cosas celestiales, olvidándose de las cosas terrenales.  Contrario a lo que sí hace Israel que es tratado con un sistema legal (Ley), y su promesa está aquí en la tierra.

La iglesia la constituyen personas de toda tribu, lengua y nación; mientras que Israel no se mezcla.

La iglesia tiene un rapto al cielo que la librará de una gran tribulación en la tierra, mientras que Israel tiene que pasar por la gran tribulación por que el Señor les dijo: “Porque yo estoy contigo para salvarte, destruiré a todas las naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo”. Luego el Señor Jesús viene por segunda vez para establecer su reino de mil años en la tierra del cual los judíos serán copartícipes y co-reyes de Jesucristo, y así se cumplirá la promesa. Hasta aquí el pequeño paréntesis.

Así que no dar el diezmo por que es de la ley es un error. (Ojo no me mal interprete. Dije DAR, no PAGAR.) Y dar el diezmo porque Dios se lo dio a la iglesia para recibir bendición, también es un error.

En ese sentido, la primera vez que vemos la palabra diezmo en la Biblia, la vemos sin lugar a dudas en la historia de Abraham (En el libro del Génesis 14); quien vivió muchísimos años antes que Moisés (él cual si recibió la LEY de “manos de Dios” donde se aprecia que el diezmo fue instituido para la nación Judía). Favor leer Génesis capítulo 14, donde claramente se nos narra la historia de cómo en el rescate del sobrino de Abraham, al final del combate Abraham le dio los diezmos de todo a Melquisedec quien era sacerdote del Dios altísimo. 

Según todo el contexto, claramente podemos ver que el diezmo que Abraham dio (no dice que pagó el diezmo, sino que lo dio voluntariamente, no existía ley ni obligación alguna que le “motivara” u “obligara” a hacerlo) fue como un acto totalmente voluntario, como en efecto así nos los narra las Escrituras. De modo pues que partiendo primeramente de esta primera vez que podemos leer en la Biblia la palabra diezmo, vemos que no fue parte de la ley aunque posteriormente sí se instituyó el diezmo, pero enseñado de una forma diferente para ser parte de la ley mosaica en la cual sí era obligatorio pagar el diezmo; esto nos hace ver entonces que el diezmo que dio Abraham no fue el tipo de diezmo que debía pagar la nación de Israel. El diezmo que debía pagar la nación Judía era más bien como una especie de impuesto para el sostenimiento de su gobierno teocrático. 

Por otro lado, vale la pena enfatizar que el versículo 20 no dice que Abraham diera una décima parte de todo cuanto poseía, o sea que no era un diezmo de su ingreso total ni alguna clase de diezmo anual o semanal, sino simplemente una décima parte de lo que había tomado de la batalla.

Otro aspecto importante que debemos notar, es que en ninguna parte del Antiguo Testamento se menciona que Abraham volviera a dar el diezmo otra vez. 

Es importante saber que la palabra diezmo usada en el libro del Génesis no hace referencia a una ofrenda necesaria a un mandamiento divino, ni a una ordenanza; todo lo contrario, hace un énfasis fuerte en que es una dádiva voluntaria. El concepto del diezmo no era característico ni único de la Biblia, ni de aquellos que creen en el único Dios verdadero. Este concepto es más bien algo histórico. La idea era dar un diezmo a una deidad y era una costumbre pagana común; y esto era así para casi todas las culturas antiguas, el número diez era el símbolo de entregar todo cuanto tenían a ese dios. 

La segunda vez que podemos leer la palabra diezmo se encuentra registrada en Génesis capítulo 28, donde Jacob hace un voto a Dios y en ese voto él se “compromete” delante de Dios a “darle” el diezmo de todo lo que Dios le fuera a dar. Fue un acto otra vez totalmente voluntario, no existía ley; pero no debemos perder de vista que fue un voto que Jacob quiso hacer y que nadie le pidió u obligó a realizar. Sin embargo, lo que sí podemos notar es que Jacob estaba haciendo sencillamente lo que hacían los paganos de aquella región. Lo que Jacob estaba tratando de hacer era comprar la bendición de Dios para tener un viaje seguro. Su motivación no era sincera y hoy lamentablemente aun podemos estar muy influenciados por los mismos motivos egoístas que tuvo Jacob (versículos 20-21). 
Ahora, con respecto al diezmo en el período de la ley, podemos ver claramente en la Biblia que el diezmo fue un mandamiento que ordenó Dios a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí, para la dedicación y consagración a Dios (Levítico 27: 30-34).

A los levitas (hijos o descendientes directos de Leví), le fueron dados, por ley, todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio o servicio del tabernáculo de reunión; Mas no podían poseer otra heredad entre los hijos de Israel. Y a su vez, los levitas tenían que ofrendar a Jehová el diezmo de los diezmos recibidos. (Números 18: 21 - 32).

Del Diezmo, Jehová mandó que se cubriesen las necesidades de los extranjeros, huérfanos y viudas que había entre ellos (Deuteronomio 14: 27 - 29 y 26: 12 - 13) y (2ª Crónicas 31: 2 - 21).

La tribu de Leví no podía tener propiedades. Por esta razón El Señor ordenó al resto de la nación sustentarlos con el 10% de sus ingresos, para que los sacerdotes levitas pudieran dedicarse al servicio del tabernáculo, labor que debían efectuar desde los 25 años, y al cumplir los 50 años, tenían que retirarse (Números. 8:24-26). 

Un punto muy importante que debemos resaltar aquí, es que el diezmo no era dinero, era en especies (Lv. 27:30), de modo pues que era exclusivamente para el sostenimiento de los levitas y creemos que quizás El Señor para evitar corrupción dentro de su pueblo Israel, ordenó que siempre el diezmo fuera entregado en productos: trigo, vino, aceite, animales, etc. todo lo cual era guardado en el “alfolí”, que era una gran pieza que estaba en el templo y que servía de bodega para almacenar el diezmo. Por eso en Malaquías 3:6-11 Dios le dice a la nación de Israel, no a la iglesia; que le han “robado” porque habían dejado de pagar su diezmo para los levitas, de hecho ahí no se habla de dinero, e incluso las ofrendas no eran dinero sino animales seleccionados por Dios para la expiación de pecados. 

Otro punto importante de resaltar aquí, es que en aquel tiempo ya existía el dinero. La Biblia dice que en los días de Abraham ya existía el dinero; él compró con dinero el terreno para la tumba de su esposa. Además, son múltiples los pasajes que señalan que los trabajadores recibían “un denario” como salario por cada día de servicio. Incluso en la ley, en los días de Moisés, Dios había ordenando que no se retuviera el salario del jornalero hasta el día siguiente, debía ser cancelado cada día (Lv.19:13). 

En pocas palabras, el diezmo fue instituido por Dios para la NACIÓN de ISRAEL, como parte de su administración y gobierno teocrático (ver Deuteronomio 26:12); el cual estaba destinado a los levitas que no podían poseer tierras o heredad alguna y eso les servía de sostenimiento para sus necesidades primarias, mientras ministraban en el templo.

En lo que respecta al Nuevo Testamento, no existe ninguna instrucción “directa” o que trate con detalles sobre el diezmo ya que cuando una persona ha entregado su vida entera a Dios, ésta entrega sin límites “sus” posesiones materiales (ver Hechos Capítulo 4), esta entrega es una entrega TOTAL al Señor. Por eso en el Nuevo Testamento no se especifica una cantidad o un porcentaje específico que deba darse para SOSTENER la obra del Señor, pero sí se habla de DAR según uno haya prosperado (ver 1 Corintios 16:1-2), no porque Dios necesite dinero, sino porque los que están sirviendo en el establecimiento del reino de Dios son seres humanos que tienen necesidades como cualquier otro ser humano de la tierra; además de los gastos en los que se incurre cuando se tiene un “templo” que van desde las facturas de luz, agua, alquiler, sueldos, etc. 

Esto es así, porque así como podemos notar con toda claridad en el Antiguo Testamento que el pueblo Judío tenía como regla diezmar para el manejo de su gobierno teocrático, hoy en día los cristianos deben ofrendar voluntariamente para el sostenimiento de la iglesia de Cristo.

La Palabra enseña que todo lo que la ley dice, lo dice A LOS QUE ESTÁN BAJO LA LEY, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; Ya que, por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Dios; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado (Romanos 3: 19, 20).

Se hace necesario resaltar o recalcar que el Diezmo sólo se da en el Antiguo Testamento (La Ley), y que en el Nuevo Testamento no aparece ni tan solo una práctica de él, a pesar de que el apóstol Pablo, entre otros, fue usado por Dios en gran manera para predicar el evangelio que le había sido dado por revelación (en su caso), y para enseñar a las iglesias (o congregaciones) todo cuanto Jesucristo le había mandado. Ninguno de los apóstoles, siervos o discípulos de Jesús (judíos o gentiles) guardaban o enseñaban el mandamiento del Diezmo, PORQUE entendieron que una vez venido Lo Perfecto (La Gracia), tal mandamiento bajo la Ley dejaba de ser. (Hebreos 8:13).

Enseñar que el diezmo es un mandamiento de Dios no abolido, es caer en la triste condición de los judíos y recibir la reprenda del Señor Jesús cuando les dijo a los fariseos, escribas, etc...) Que yerran porque ignoran las Escrituras y el poder de Dios. Avalar el diezmo, usando el único texto existente en los evangelios que menciona la palabra diezmo, y que está en Mateo 23: 23 o Lucas 11: 42, e ignorar o pasar por alto, que Jesús se estaba dirigiendo a los que estaban bajo la ley, esto es, a los escribas y fariseos, llamándoles hipócritas porque estaban diezmando las cosas más insignificantes (la menta, el eneldo y el comino) y dejaban de hacer lo más importante de la Ley (La justicia, la misericordia y la fe), es caer en confusión y error.  Y además  y añade que: esto ERA necesario hacer (el diezmar la menta, el eneldo y el comino) sin dejar de hacer aquello (evidentemente lo que habían dejado de hacer: la justicia, la misericordia y la fe). Si hacemos un pequeño análisis gramatical del texto, podemos apreciar que al principio como se está dirigiendo a los escribas y fariseos, lo hace en Presente y después usa el Pretérito "ERA", que indica que tal suceso (el diezmar) dejaba de ser "esto era necesario hacer". No obstante, aún sin éste análisis gramatical, sino por la suma de la Palabra de Dios, los que quieran hacer la voluntad de Dios, conocerán si ésta doctrina es de Dios o "si yo hablo por mi propia cuenta", dice Jesucristo (Juan 7: 17).
Pues la Santa Escritura nos dice: Que ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él (Romanos 3: 21- 22). Porque el fin de la Ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree (Romanos 10: 4).

Porque la ley y los profetas eran hasta Juan (Lucas 16: 16).  Pues ya no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia (Romanos 6: 14).

De manera que la ley ha sido nuestro tutor, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo tutor, (ley o esclavitud) (Gálatas 3: 24, 25).

Ahora Dios nos habla a través de su Hijo (hebreos 1: 1,2), y nos enseña que: “Cada uno dé como se propuso dar en su corazón, no con tristeza, ni por necesidad (por ley), porque Dios ama al dador alegre” (2ª Corintios 9: 7). Se reparta a cada uno según su necesidad (Hechos 2: 44, 45 y Hechos 4: 32- 37).

Nos dice que: En cuanto a la ofrenda para los santos, haced ustedes también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia, cada uno de ustedes ponga aparte ALGO según haya prosperado (1 Corintios 16: 1, 2).
Como podemos comprobar por el Nuevo Testamento, es bien cierto que NO existe un contexto para decir que el diezmo es un mandamiento de Dios, pero sí que tenemos un amplísimo contexto para decir que el Diezmo, (como otras muchas cosas que estaban bajo la Ley de Moisés, o Antiguo Pacto), han sido abolidas por la ley de Cristo, esto es, La Gracia. Pues las escrituras nos dicen: que Dios nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto; no de la letra (ley), sino del Espíritu, porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica. Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria (La Ley de Moisés), tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿Cómo no será más bien con gloria el ministerio de justificación? Porque aún lo que fue glorioso (Ley de Moisés o Antiguo Pacto), no es glorioso en este aspecto en comparación con la gloria más eminente (la de Cristo). Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece. Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido (La Ley Mosaica o Antiguo Pacto) porque hasta el día de hoy, cuando leen el Antiguo Pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aún hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará (2ª Corintios 3: 6 - 16).

Si investigamos las Escrituras, veremos que el mandamiento del Diezmo fue dado en el Antiguo Testamento bajo la Ley de Moisés, para ofrenda a Jehová y para cubrir las necesidades de los sacerdotes, que tenían que ofrecer diariamente sacrificios por sus pecados y por los del pueblo, y además, con el Diezmo se amparaba a los necesitados de entre ellos. Hebreos 7; Levítico 27;

Algunas reflexiones sobre el Diezmo:

- Marcos 10: 17 - 22 ¿Por qué Jesús le dijo a este hombre, que guardaba la ley, que debía vender TODO lo que tenía y darlo a los pobres? Si el mandamiento era el diezmo, no tendría que venderlo todo y darlo a los pobres, sino la décima parte, y así cumplía perfectamente con La Ley.

- Hechos 5: 1 - 6 ¿Por qué Ananías sustrajo del precio de la heredad una parte? Si el Maestro hubiera enseñado que el diezmo había que seguir cumpliéndose, Ananías lo hubiera tenido muy fácil, él solo tendría que haber dado una parte (el diezmo), y el resto podía habérselo quedado (que es lo que La Ley mandaba). ¿Por qué Pedro le dijo a Ananías que podía haberse quedado con la heredad, y vendida con el dinero? Si el mandamiento fuese el diezmar, Pedro no podría haberle dicho tal cosa, pues su obligación hubiera sido el diezmo, pudiendo haberse quedado con el resto.

- La Ley del diezmo no era lo perfecto (Hebreos 7: 19).  Porque Si una persona gana 5.000$ al mes y da la décima parte, aún le quedan 4.500 $ para su sustento. Pero si otra persona gana 800 $ al mes, teniéndolo bastante ajustado para llegar a final de mes y además está obligado a dar la décima parte, tan solo le quedarían 720 $ para su sustento. ¿Dónde está la justicia? Mientras uno aún tiene después de haber diezmado para vivir holgadamente, el otro que por sí lo tenía difícil, después de diezmar lo tiene aún peor.

- El diezmo no se mandó en el Antiguo Pacto para dar un salario a los sacerdotes, pastores, etc... Ni para pagar (como hacen hoy día) el teléfono, la electricidad, el suministro de agua o gas, el vehículo, la casa, etc... De dichos "ministros".

- Nuestro Señor Jesucristo, trajo lo perfecto. Por eso no mandó diezmar. Las ofrendas han de ser de corazón para cubrir las necesidades de los santos poniendo aparte cada uno algo, según haya prosperado. Él nos dio ejemplo de igualdad y derechos (Mateo 10: 24, 25, y Mateo 20: 1 - 16).
Pablo dijo: La abundancia de unos, supla la escasez de otros, para que haya igualdad. El que recogió mucho, no tuvo más; y el que poco, no tuvo menos (2ª Corintios 8: 14, 15).


Tomado de varios comentarios del tema.

sábado, 30 de julio de 2016

EL BAUTISMO RITUAL POR AGUA.

En el nuevo testamento nos encontramos con dos ordenanzas dada por el Señor Jesús a la iglesia.   Ahora bien, ¿Que es una ordenanza?.  Una ordenanza es un mandato u orden autoritaria en la enseñanza y  la práctica, las cuales han sido seguidas y practicadas por las iglesias cristianas; estas dos ordenanzas son el Bautismo ritual por agua y la Cena del Señor: Por ahora abordamos el bautismo ritual
El bautismo por agua  es un símbolo que representa la unión espiritual del creyente con Jesucristo el Hijo de Dios; en su muerte, la sepultura y la resurrección. Su muerte, nos juzga y nos salva del mundo que Dios condenó.
Cuando usted es bautizado, queda sepultado. La sepultura es lo más eficaz para sacar del mundo  a la gente. Del mismo modo, ¿qué cosa es más eficaz que el Bautismo Real para sacar a una persona del mundo?  Supongamos  que cierto hombre ama mucho al mundo, y que está muy apegado al mundo.  Su esposa sus hijos y sus parientes lo aman.  El tiene dinero en el banco y varios negocios bajo su control. ¿Cómo puede ese hombre salir del mundo?  La sepultura es la manera más fácil.  Cuando sus parientes lo hayan sepultado, habrá acabado con el mundo.  Por tanto, la sepultura es lo que más separa a una persona del mundo.

¿Qué es el bautismo por agua?  
Lamento decir que mucha gente cree que se trata de un rito con el cual llegan a ser miembros nominales de alguna “iglesia”.  Antes de experimentar el verdadero bautismo, pasé por ese rito.  Nunca deberíamos bautizar a la gente como si fuese un rito.  Primero debemos hacerlos discípulos enseñándoles acerca de la persona y obra del Hijo de Dios. Lucas 1:35. Y Romanos 8:3.
Cuando bautizamos a la persona solo podemos hacer lo que hizo Juan el Bautista, hacer un bautismo ritual; por eso debemos orar  y ejercitar nuestro espíritu con autoridad y con el poderoso nombre del Señor Jesús consiente que si esta persona reconoce y cree que el Hijo de Dios, es el mismo Dios encarnado (Juan 9:35-38). Y que solo El quita el pecado y ya limpios, el  Señor Jesús lo Bautiza con el bautismo Real, el bautismo con el Espíritu Santo y fuego (Mateo 3:11). Sin este Bautismo es imposible tener y sostener una vida espiritual que es la verdadera vida cristiana.
Entonces bautizamos a las personas, y ritual mente las ponemos en una “tumba”, las sepultamos. Ese sepelio los separa del mundo.
Fuimos bautizados en la muerte de Cristo (Romanos. 6:3).  Fuimos sepultados juntamente con Cristo en el  bautismo (Colosenses. 2:20).  Pasamos por las aguas del diluvio y por el mar Rojo.  Las aguas del diluvio que juzgaron a la generación de Noe  lo rescataron a él y su familia, y el mar Rojo que juzgó  a los egipcios rescató a los israelitas.  Esta es la salvación que necesitamos hoy en día.  Cada cristiano necesita el segundo aspecto de la plena salvación de Dios.

Las aguas del diluvio
El bautismo por agua fue tipificado por el diluvio que salvó a Noé del presente siglo maligno (1 Pedro. 3:20-21).  Noé fue bautizado en un bautismo enorme y experimentó un bautismo muy extenso.  Duró por lo menos cuarenta días.  El número cuarenta significa prueba. Nadie pudo haber construido un bautismo tan grande ni haber recogido tanta agua.  En la Biblia, la primera mención del bautismo fue un bautismo mundial.  Nuestro bautismo también debe ser así.  Cuando nosotros entramos en esa clase de bautisterio, no tenemos ninguna  posibilidad de salir.  Nos resulta fácil salir del bautisterio  que tenemos en el salón de reuniones, pero Noé no pudo salir del bautisterio  donde fue bautizado.  Noe fue sepultado en una tumba del tamaño del mundo.  Esa fue la semilla del bautismo.  La muerte  de Cristo es todo.  El bautismo basado en su muerte abarca todo el mundo, es universal, y está lleno de las aguas que juzgan y sepultan.

Las aguas del mar Rojo
Este bautismo por agua, que representa la muerte de Cristo, la cual juzga, también fue tipificada por las aguas del mar Rojo que salvaron a los israelitas de la era egipcia (Éxodo. 14:26-28)  Tenemos dos exposiciones  de bautismo por agua: El diluvio y el mar Rojo.   En 1 Pedro 3:20-21 dice que el diluvio por el cual pasó Noé fue una figura del bautismo que nos salva, y en 1 Corintios 10:1-2 se nos revela que el mar Rojo que atravesaron los israelitas también fue un bautismo que salvó al pueblo de Dios del poder maligno, del cautiverio del enemigo.  Todas las ocupaciones mundanas, los placeres mundanos, las diversiones y los deportes, quedaron sepultados en el mar Rojo de nuestro bautismo.  Esta clase de bautismo eficaz en el poder del Espíritu nos salva del mundo de la era del maligno que Dios condenó y juzgó.

El lavacro, el mar de bronce y el mar de vidrio 
Aparte de las figuras que tipifican el bautismo, tenemos las señales bíblicas que representan el significado del bautismo.  El bautismo era representado por el lavacro del tabernáculo (Éxodo .30:18-21).  En frente del tabernáculo se encontraba el lavacro. El área que estaba fuera de la línea separadora del tabernáculo representaba al mundo.  Supongamos que alguien salga del mundo, desea ser un sacerdote y entra en la presencia de Dios en el tabernáculo.  Primero tendría que pasar por el altar, el cual representa la Cruz de Cristo.  En el altar se presentaban las ofrendas por  los pecados.  Después de pasar por el altar, se eliminaban sus pecados y era salvo.  Muchos cristianos  piensan que después de pasar por el altar, él podía entrar inmediatamente en el lugar santo que estaba dentro del tabernáculo.  Pero dicha persona no podía moverse tan rápidamente, pues después de pasar por el altar, necesitaba lavarse en el lavacro.  El lavacro no eliminaba sus pecados.  Los pecados ya habían sido eliminados en el altar.  El lavacro eliminaba la suciedad de la tierra.  La persona necesitaba ser lavada, por que traía sobre sí la suciedad de la tierra.  El lavamiento del  lavacro quitaba la suciedad.  La sangre estaba en el altar, y no en el lavacro.
Después de que los pecados eran eliminados en el altar y de que la suciedad era quitada en el lavacro, entonces el hombre podía entrar en el Lugar Santo y entrar en la presencia de Dios.
Muchos cristianos no pueden entrar en la presencia de Dios.  Si bien fueron salvos en la cruz, ellos creen que existe todavía una separación, una barrera, que les impide entrar en la presencia de Dios. ¿Qué es eso? Es la suciedad del mundo.  Carecen del lavamiento que produce el lavacro, el cual les quita la suciedad del mundo.  En otras palabras, sus pecados fueron eliminados en la cruz, pero el mundo que traen consigo no fue sepultado debajo del mar Rojo.  El lavacro es una señal del bautismo, del diluvio y del mar Rojo.
El mismo principio se aplica al mar de bronce y a los diez lavacros asociados con el templo.  Cuando los hijos de Israel se establecieron en la tierra de Canaán, construyeron un templo.  Junto con el templo, construyeron un mar de bronce y diez lavacros (1  Reyes 7:23-38).  El bronce representa el juicio.  El mar de bronce y los diez lavacros indican la plenitud de la realización del bautismo.  Usted no puede entrar en la presencia de Dios antes de pasar por el verdadero significado del bautismo, es decir, antes de ser sepultado para el mundo.
El bautismo también es representado por el mar de vidrio. (Apocalipsis. 4:6).  En el capitulo cuatro de Apocalipsis, Juan estaba en el espíritu y vio el trono de Dios.  En frente del  trono había un mar de vidrio.  ¿Qué significa eso?  El bronce denota el juicio, y el vidrio indica estar expuesto.  Lo que se lavaba en el lavacro o en el mar de bronce no podía verse desde el lado; pero lo que se lavaba en el mar de vidrio era visible porque el mar de vidrio es transparente.  En Apocalipsis 15:2 el mar de vidrio se ve mezclado con fuego.  Por supuesto, un mar contiene mucha agua, pero este mar está mezclado con fuego.  ¿Qué significa esto? Dios juzgó la primera creación por causa de la caída de Satanás  y la caída del hombre.  Dios ha juzgado continuamente desde el principio.
Dios juzgó la era pre adámica con agua, también juzgó la era adámica con agua en la época de Noé.  Pero después del diluvio, Dios dijo que jamás volvería a juzgar al mundo con el agua (Génesis  9:11)  El juzgará por fuego; el fuego arde en el mar.  Las dos clases de juicio que Dios ejerció sobre la creación caída son: el juicio por agua y el juicio por fuego.
El mar de vidrio mezclado con fuego tendrá su consumación en el lago de fuego (Apocalipsis. 20:10, 14-15).  Todo lo que fue sepultado cuando usted sea  bautizado irá al lago de fuego.
Apocalipsis 15:2-3 revela que los salvos están sobre el mar de vidrio, regocijándose y cantando.  Cantan dos cánticos: El cántico de Moisés, que fue cantado por primera vez a la orilla del mar Rojo, y el cántico del Cordero.  Cantan el cántico de Moisés porque Moisés los hizo pasar el mar Rojo, y cantan el cántico del Cordero de Dios porque El los hizo pasar el mar del bautismo.  Por tanto todos los salvos se hallan en el mar de Vidrio.  Este es el bautisterio universal.  Al final, toda la creación entera pasará por el bautismo, y la vejes será quemada y lavada por el fuego consumidor en el lago de fuego.  Este es el bautismo universal.

En el cielo nuevo y en la tierra nueva
Al final, el cielo nuevo y la tierra nueva, la nueva creación, será llevada a la presencia de Dios, y la Nueva Jerusalén  descenderá.  La presencia de Dios se encontrará allí.  Ya no habrá mar (Apocalipsis .21:1).  El lago de fuego será la consumación de todos los bautismos en el trascurso de las edades.  Todo lo demás estará en la presencia de Dios, quien hará de la Nueva Jerusalén su morada eterna.  Por tanto ser salvos por medio del agua significa que todo lo que no sea de Dios y no esté destinado a El debe ser eliminado por el diluvio.  Finalmente este diluvio se mezclara con el fuego y llegará a su consumación en el lago de fuego.  Nosotros los que hayamos sido lavados de todo lo que no es Dios,  estaremos en la consumación de la Nueva Jerusalén.
El principio es el mismo de la vida de la iglesia hoy en día.  La iglesia es la nueva Jerusalén en miniatura, y el bautisterio es una figura del lago de fuego.  Cada bautismo es un cuadro que nos muestra cómo todas las cosas negativas sepultadas en el bautisterio irán al lago de fuego.
¿Dónde deben de estar sus nuevas modas, sus compras, sus apegos familiares, sociales etc.? Deben estar en el bautisterio. Este trasladara esas cosas al lago de fuego.  Este es el significado de ser salvos por medio del agua.  Esta salvación nos sacará de la generación  vieja, torcida y perversa y nos introducirá en el reino de Cristo.

Por :  Darío Rodríguez     

UNA ESTRELLA DIFERENTE EN EL FIRMAMENTO

Hace más de 2016 años, unos sabios de Persia, observaron algo nuevo en el cielo. Una nueva estrella había aparecido.  Su resplandor  cada vez más brillante acaparó la total atención de los Astrólogos.

Sorprendidos por el fenómeno aparentemente natural, no quitaban sus ojos de ella.

Al poco tiempo se dieron cuenta que la Luz venía hacia la tierra a una gran velocidad, y era imposible impedir la catástrofe final cuando se estrellara con el planeta.

Sin duda, éste sería el final de la tierra, y de  todo lo que en ella hay,  incluyendo la humanidad.

Efectivamente la inmensa Luz atravesó la atmósfera y llegó al planeta.  
Ellos esperaban la consecuencia fatal de dicho choque, pero no fue así.

!Eso está muy raro¡ pensaron los Sabios Astrólogos. ¿Dónde pudo haber caído el inmenso asteroide?, ¿Seria que en el temor del deceso final invocaron a Dios, y por eso no murió nada, ni nadie?

Sin lugar a dudas. Pero… ¿A cuál Dios invocaron?  Al Dios de Israel.  Cuatro mil años atrás en la peregrinación de este pueblo por la tierra, especialmente en el cautiverio en Babilonia, ellos en su angustia y desespero recordaban y clamaban lo que les enseñaron sus padres en la Ley, hoy Números 24:17-19. Esta Luz, ya no externa sino interna, alumbró la mente y el corazón de los Sabios.

Averiguaron donde estaban los Judíos actualmente. En Judá, donde está la ciudad de Jerusalén. Allá es donde debió haber caído la estrella. Vamos  a ver que ocurrió allá. Dijeron los Sabios.

Pero había un problema, que para llegar al lugar, la distancia que tenían que recorrer duraba más o menos, dos años en ir, y el mismo tiempo en regresar.

Sin vacilar emprendieron el viaje. No sabemos cuántos; pero si entendemos que fueron muchos, y que llegaron hasta Jerusalén. Muchos de ellos preguntaron al pueblo, y otros más osados se atrevieron a ir al palacio real a preguntarle al Rey Herodes el Grande: ¿dónde estaba el nuevo Rey para adorarle?.  La visita de los extraños se incrementaba día a día, y todos con el mismo fin: “conocer el nuevo Rey”. Tanto  creció la expectativa que la Biblia dice: “Que el Rey Herodes se turbó y toda Jerusalén con él”.
Con la orientación judía, recibida de parte de los conocedores de las escrituras, avanzaron muchas horas, o quizás días más, y llegaron hasta un pequeño y humilde pueblo llamado Belén.  Ahí se encontraron con una joven pareja humilde que tenía un pequeño y hermoso hijo, de más o menos dos años de edad.  Este se había convertido en el motivo de su largo y agotador viaje.  

Aquella gran Luz que brilló en el firmamento se había vestido de pañales y ahora caminaba alegremente por las verdes praderas del pequeño poblado, también conocido como “la ciudad de David”.

En ningún momento disminuyó la motivación de los fatigados Astrólogos; por el contrario la Luz que los guío hasta ahí, les mostró que éste pequeño Niño crecería y llegaría a ser un gran hombre, y que a través del sufrimiento moriría en una cruz, y ahí rescataría y salvaría a la humanidad de todos sus pecados. Por eso le adoraron y le dieron presentes.

Esta misma Luz sigue recorriendo kilómetros y kilómetros e impactando a mucha o quizás miles de personas, y ojala, Dios quiera, dentro de estas, usted.



Muchas Bendiciones de Dios. 
                  José Darío Rodríguez.  Mayo  29/2016